Cuando se trata de gestionar la relación con los clientes hay muchas tareas por hacer: recoger datos, enviar correos, hacer llamadas, verificar la satisfacción con los productos y mucho más. Todo esto sería más sencillo si tuviéramos un sistema o un método que nos ayude a optimizar y a agilizar esas labores que debemos hacer, pero que requieren más tiempo del que tenemos. Para eso se creó el CRM. Veamos de qué se trata y por qué lo necesitas en tu negocio.

¿Qué significa CRM?

CRM son las iniciales de Customer Relantionship Management (gestión de relaciones con clientes).

¿Para qué sirve?

Es un método que ayuda a organizar y gestionar clientes y prospectos, así como a automatizar procesos.

¿En qué beneficia a mi negocio? 

  • Tienes información detallada de todos tus contactos, incluyendo clientes actuales y potenciales.
  • Haces un seguimiento mucho más cercano de todos los procesos de venta.
  • Mantienes un registro organizado de los avances en las negociaciones con cada cliente.
  • Ofreces a tus clientes un servicio más eficiente y personalizado.
  • Fidelizas a tus clientes ya que estableces un vínculo más fuerte entre ellos y tu empresa.

¿Cómo puedo aprovecharlo al máximo?

1. Construye una base de datos organizada

 Segmenta tu lista de contactos según criterios como etapa en la que se encuentran en el proceso de venta o interés en un producto u otro.

2. Agrega la información que sea útil para tu empresa

Crea las etiquetas y filtros que consideres necesarios para clasificar tus contactos y facilitar el proceso de seguimiento según tu estrategia.

3. Detecta las oportunidades de venta y actúa

Tener los datos personales de tus clientes potenciales es solo el principio. Hazles seguimiento y ponte en contacto con ellos frecuentemente.

4. Optimiza tu estrategia de contacto con los clientes

No envíes correos o hagas llamadas de forma aleatoria. Establece un flujo de trabajo para contactar a tus prospectos en el momento adecuado y de la mejor forma.

5. Analiza el comportamiento de tus contactos

Identifica en qué etapa del proceso de venta se encuentran para desarrollar las estrategias apropiadas para cada caso. Adapta tus acciones según los movimientos que observes.

6. Aprovecha la información para establecer comunicación personalizada

Saber los gustos, preferencias y hábitos de compra de tus clientes te ayuda a crear piezas y acciones personalizadas para comunicarte con ellos. Hazles sentir que son únicos.

7. Integra a todos los departamentos de tu empresa

Asegúrate de que, especialmente los encargados de ventas y marketing, tengan acceso a tu base de datos de clientes. Esto ahorra tiempo y pasos innecesarios en la gestión de contactos.

8. Automatiza lo que puedas

Siempre hay pasos o acciones que se pueden establecer de forma automática. Por ejemplo, el envío de correos de bienvenida o de mensajes SMS con promociones específicas.